Me gusta introducirme en las rosas
acariciandolas con mis dedos
dejando en mis ojos sus pétalos
para sentirme parte de las hojas.
En las rosas me gusta deslizarme
penetrando con la imaginación
hasta su raiz, esencia o razón
y hasta su intimidad al perfumarme.
Las rosas marchitas me dan pena
porque ya no estan coloridas
solo son ruinas de las heridas
que el otoño les impuso de condena.
Cuando me voy alejando de las rosas
son regalos hasta para la muerte
o tentaciones para poseerte
y tambien para metaforas hermosas.
2.001
Simón De la cruz Lynch.
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