sábado, 20 de septiembre de 2014

" En mi hora del ocaso " ( De generación a generación)

Hoy la fragilidad está inclinando mi camino
resbalo pero insisto, se que voy a llegar a la primavera
aunque no estoy viejo, aunque el invierno me haga temblar,
inevitablemente pesado,
aunque no haya conservado nada y viva sólo para hoy.  

 Aprecio esta inmortalidad de treinta y años 
y sufro como un organo cansado
la piel ya no tan guerrera
y el espiritu revoloteando,
algo cansado de ir llegando a una pendiente,
independientemente del árbol de los deseos,
las ilusiones ya estan como campanas
que suenan como alarmas,
no llaman a jugar en serio
como genealogicas flores ligeras y perfumadas
que veo avanzar detrás de mi fugacidad:
¡Qué vengan, que crezcan!...

Despiertan en la leve calma de las calles solares.
sol tas sol, rayo tras rayo
mas yo como un falso profeta:
Aprendo al ver pasar cada ocaso
y acaso el futuro esta inquieto
y el destino se encapricha...
aunque riaa: ¡ja jaa!,
ría de las noches frias y mojadas.

Lejos voy soplando la flecha hasta que la alcanzo
(entre un tiempo desvelado)
y así vuelvo a enfocar la proximidad.
El viento gira en el horizonte
y no sé si será de agua turbia el mar
o habrá tierra firme del presente 
 antes de marchar

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